Tapa de Diario Popular viola todas las normas internacionales sobre la cobertura de suicidios

 

“Tal como se establece en las convenciones internacionales y leyes nacionales, los niños, niñas y adolescentes -por su condición de sujetos en desarrollo, y por tanto, de mayor vulnerabilidad- cuando son protagonistas de una noticia deben gozar de una especial protección de parte de los medios de comunicación, aun cuando se trate de temas de interés público”, recordaron la Ong Global Infancia y la Agencia Global de Noticias.

Lo hicieron ante la publicación sobre suicidio de dos adolescentes de 16 años en el Departamento de Misiones de nuestro país, en la tapa del Diario Popular del día de la fecha, hecho que comentaron en un Manifiesto que hicieron público con reflexiones y recomendaciones sobre el tema. Según señalaron las mismas “buscan ser un aporte para un abordaje respetuoso e inspirado en el enfoque de derechos humanos, tanto para periodistas y medios de comunicación, como para la ciudadanía en general”.

En ese marco dijeron consideraron que “un periodismo responsable y comprometido puede y debe generar una cobertura que, en el marco de la libertad de expresión propia de un Estado de derecho, no pierda de vista las restricciones que impone la legislación vigente para proteger otras garantías, como la integridad física y psicológica de las personas más vulnerables”.

También que “el Comité de Naciones Unidas de los Derechos del Niño, en numerosas ocasiones expresó su opinión de que la prensa y otros medios tienen funciones esenciales en la promoción y la protección de los derechos fundamentales de los niños y en el apoyo para la implementación efectiva de los principios y estándares de la Convención. No obstante, también hace referencia a la protección por parte medios en una serie de situaciones que podrían vulnerar sus derechos, especialmente a través de información que podría tener un impacto negativo”.

Recordaron que “según la Organización Mundial de la Salud, cada día hay en promedio tres mil personas que ponen fin a su vida, y al menos 20 personas intentan suicidarse por cada una que lo consigue. En términos generales, existe evidencia suficiente para sugerir que algunas formas de cubrimiento periodístico y televisivo real del suicidio están asociadas con un exceso en suicidios estadísticamente significativo; el impacto parece ser mayor entre la gente joven.

Sin embargo, es necesario hablar del suicidio para mostrar que hay otras salidas. Informar del suicidio de manera apropiada, exacta y potencialmente útil a través de medios puede incluso prevenir una trágica pérdida de vidas. Pero siempre debe hacerse de forma respetuosa y asertiva. La información debe gestionarse de forma correcta y responsable. Resulta fundamental abordar este tipo de noticias con una sensibilidad especial. No deben mostrarse fotos ni elementos identificativos, sobre todo en el caso de niños y adolescentes. Es importante que el suicidio no se idealice ni se idealice como una vía de escape”, expusieron.

Algunas de las recomendaciones esenciales que ofrece la OMS son:

– No debe informarse acerca del suicidio como algo inexplicable o simplista.
– Se deben evitar las descripciones detalladas del método usado.

  • Omitir elementos que puedan despertar un sentimiento de compasión y desencadenar un proceso imitativo.
  • Excluir cualquier noticia o reflexión con el mínimo e sensacionalismo que pueda incluir.

– Los titulares en primera página nunca son “la ubicación ideal” para un suicidio.

– Las estadísticas deberán interpretarse cuidadosa y correctamente.
– Deberán usarse fuentes auténticas y confiables.
– Los comentarios espontáneos deberán manejarse con cuidado en vista de las presiones por tiempo.
– Las generalizaciones basadas en cifras pequeñas requieren particular atención.
– Las expresiones tales como “epidemia de suicidios” y “el lugar con mayor tasa de suicidios en el mundo” deberán evitarse.
– Se debe oponer resistencia a informar el comportamiento suicida como una respuesta comprensible a los cambios o la degradación social o cultural.

– Deberá hacerse el mayor esfuerzo por evitar exageraciones.

– Las fotografías de la víctima, del método empleado y de la escena del suicidio deben evitarse.

– El suicidio no deberá describirse como un método para enfrentar problemas personales tales como bancarrota, incapacidad de aprobar un examen, o abuso sexual.

– Las informaciones deberán tener en cuenta el impacto sobre las familias y otros sobrevivientes en términos del estigma y el sufrimiento psicológico.

– Glorificar a las víctimas de suicidio como mártires y objetos de adulación pública puede sugerir a las personas vulnerables que la sociedad honra el comportamiento suicida. En vez de eso, deberá hacerse énfasis en lamentar la muerte de la persona. Describir las consecuencias físicas de intentos de suicidio (daño cerebral, parálisis, etc.) puede actuar como elemento de disuasión.

– Aportar información sobre la ayuda disponible: lista de servicios de salud mental y líneas telefónicas de ayuda disponibles con sus números telefónicos y direcciones actualizados, publicitar las señales de advertencia del comportamiento suicida, transmitir mensajes sobre la frecuente asociación entre la depresión y el comportamiento suicida, siendo la depresión una condición tratable.

– Ofrecer un mensaje de solidaridad a los supervivientes en momentos de profundo dolor, proporcionando números de teléfono de los grupos de apoyo para sobrevivientes, si los hay. Esto aumenta la probabilidad de que profesionales en salud mental, amigos y familiares intervengan en las crisis suicidas.

Lo hicieron ante la publicación sobre suicidio de dos adolescentes de 16 años en el Departamento de Misiones de nuestro país, en la tapa del Diario Popular del día de la fecha, hecho que comentaron en un Manifiesto que hicieron público con reflexiones y recomendaciones sobre el tema. Según señalaron las mismas “buscan ser un aporte para un abordaje respetuoso e inspirado en el enfoque de derechos humanos, tanto para periodistas y medios de comunicación, como para la ciudadanía en general”.

En ese marco dijeron consideraron que “un periodismo responsable y comprometido puede y debe generar una cobertura que, en el marco de la libertad de expresión propia de un Estado de derecho, no pierda de vista las restricciones que impone la legislación vigente para proteger otras garantías, como la integridad física y psicológica de las personas más vulnerables”.

También que “el Comité de Naciones Unidas de los Derechos del Niño, en numerosas ocasiones expresó su opinión de que la prensa y otros medios tienen funciones esenciales en la promoción y la protección de los derechos fundamentales de los niños y en el apoyo para la implementación efectiva de los principios y estándares de la Convención. No obstante, también hace referencia a la protección por parte medios en una serie de situaciones que podrían vulnerar sus derechos, especialmente a través de información que podría tener un impacto negativo”.

Recordaron que “según la Organización Mundial de la Salud, cada día hay en promedio tres mil personas que ponen fin a su vida, y al menos 20 personas intentan suicidarse por cada una que lo consigue. En términos generales, existe evidencia suficiente para sugerir que algunas formas de cubrimiento periodístico y televisivo real del suicidio están asociadas con un exceso en suicidios estadísticamente significativo; el impacto parece ser mayor entre la gente joven.

Sin embargo, es necesario hablar del suicidio para mostrar que hay otras salidas. Informar del suicidio de manera apropiada, exacta y potencialmente útil a través de medios puede incluso prevenir una trágica pérdida de vidas. Pero siempre debe hacerse de forma respetuosa y asertiva. La información debe gestionarse de forma correcta y responsable. Resulta fundamental abordar este tipo de noticias con una sensibilidad especial. No deben mostrarse fotos ni elementos identificativos, sobre todo en el caso de niños y adolescentes. Es importante que el suicidio no se idealice ni se idealice como una vía de escape”, expusieron.

Algunas de las recomendaciones esenciales que ofrece la OMS son:

– No debe informarse acerca del suicidio como algo inexplicable o simplista.
– Se deben evitar las descripciones detalladas del método usado.

  • Omitir elementos que puedan despertar un sentimiento de compasión y desencadenar un proceso imitativo.
  • Excluir cualquier noticia o reflexión con el mínimo e sensacionalismo que pueda incluir.

– Los titulares en primera página nunca son “la ubicación ideal” para un suicidio

– Las estadísticas deberán interpretarse cuidadosa y correctamente.
– Deberán usarse fuentes auténticas y confiables.
– Los comentarios espontáneos deberán manejarse con cuidado en vista de las presiones por tiempo.
– Las generalizaciones basadas en cifras pequeñas requieren particular atención.
– Las expresiones tales como “epidemia de suicidios” y “el lugar con mayor tasa de suicidios en el mundo” deberán evitarse.
– Se debe oponer resistencia a informar el comportamiento suicida como una respuesta comprensible a los cambios o la degradación social o cultural.

– Deberá hacerse el mayor esfuerzo por evitar exageraciones.

– Las fotografías de la víctima, del método empleado y de la escena del suicidio deben evitarse.

– El suicidio no deberá describirse como un método para enfrentar problemas personales tales como bancarrota, incapacidad de aprobar un examen, o abuso sexual.

– Las informaciones deberán tener en cuenta el impacto sobre las familias y otros sobrevivientes en términos del estigma y el sufrimiento psicológico.

– Glorificar a las víctimas de suicidio como mártires y objetos de adulación pública puede sugerir a las personas vulnerables que la sociedad honra el comportamiento suicida. En vez de eso, deberá hacerse énfasis en lamentar la muerte de la persona. Describir las consecuencias físicas de intentos de suicidio (daño cerebral, parálisis, etc.) puede actuar como elemento de disuasión.

– Aportar información sobre la ayuda disponible: lista de servicios de salud mental y líneas telefónicas de ayuda disponibles con sus números telefónicos y direcciones actualizados, publicitar las señales de advertencia del comportamiento suicida, transmitir mensajes sobre la frecuente asociación entre la depresión y el comportamiento suicida, siendo la depresión una condición tratable.

– Ofrecer un mensaje de solidaridad a los supervivientes en momentos de profundo dolor, proporcionando números de teléfono de los grupos de apoyo para sobrevivientes, si los hay. Esto aumenta la probabilidad de que profesionales en salud mental, amigos y familiares intervengan en las crisis suicidas.

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